Del inicio en el analizarse. De H.G (Historias Graves). De sombra y de luz. De Amor.

Vivir en Buenos Aires… desde el año 70 y no ser una psicoanalizada de por vida parece algo impensable en muchos lugares del mundo y en nuestro país también  para las jóvenes generaciones y especialmente para los jóvenes generaciones de profesionales de la salud y en especial de la salud mental…

Tres sesiones semanales eran de rigor por el año 71.

Tiempos lejanos por entonces de las experimentaciones iniciadas entre otros por Fontana con drogas lisérgicas en sus sesiones “prolongadas” con sus pacientes… (Graciela Borges recrea muy bien a una paciente…)-

Digo LSD… a fines de los cincuenta en Buenos Aires.

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La primer consulta fue terrorífica.

Un consultorio aséptico, un hombre detrás de un escritorio…  una incitación ha hablar: -Cuénteme que la hizo pedir una consulta conmigo… comencé a mencionar desordenadamente momentos de mi vida, de mi primer amor y de mis dolores y alegrías con cierta y verdadera inocencia para que él me interrumpa en un momento diciéndo:  Yo no sé quién es Usted…  Sentí que me empujó al vacío… le dije que me quería ir y no volví.

Por ese entonces no sabía quién era yo ni lo que puede un cuerpo…

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Si miro desde el acá y ahora ese momento de iniciación sobre el “analizarse”, siento ternura por esa adolescente que fui…

Finalmente alguien  me recibió sin saber entonces, ni ella ni yo, que sería su primer “paciente”.

¿Qué primó en ese vínculo?

Amor. Compromiso. Dedicación. Sinceridad. Exigencias. Miedos. Confianza y más confianza. Y un vínculo que sobrevuela años y siempre es posible un encuentro respetuoso lleno de afecto.

Los setentas… tan complejos.

Por años, no hubo análisis que no estuviera atravesado por el mundo del trabajo, de la cultura, la política y el terrorismo de estado.

Por el año 80, ante una grave situación de pareja, acudí a un analista, psicodramatista y terapeuta corporal muy reconocido… fui derivada por mi analista.

Pasaron cosas muy duras en esa sesión… pero un profesional honesto como era llamó a quién me asistía en forma individual.

Llamó para reconocer lo que le había sucedido durante ese encuentro y eso me fue informado por la gravedad de la situación…

No sé si decir por desgracia o por suerte, lo que él relato coincidió con el relato que hice a mi analista.  Yo pude ver con claridad lo que estaba sucediendo en esa sesión con mi pareja y eso me llevó a un total mutismo. Al salir de la sesión nos había entregado una tarjeta a cada uno.

Días después … me llamó para decir que estaba viva… que él sintió que yo había muerto en el encuentro y me recordaba que estaba viva…

En ese momento en mí lo importante era haberlo visto vulnerable a la peor manipulación… y agradecí su llamado y pensé: guardo la tarjeta para recordar que estoy viva.

Guardé la tarjeta por años.

Pasé un período sin análisis y cuando decido retomar me planteo que no puedo hacerlo por fuera de lo que ofrecía la obra social que tenía por ese entonces…  Llamé en diciembre!!! a una persona elegida en la cartilla por el domicilio… el turno fue para mediados de enero… para el 14 de enero de 1983.

Entre el momento en que obtuve el turno y el día de la primer sesión pasaron grandes desgracias en mi familia: el 31 de diciembre de 1982 muere mi tío y padrino y a los diez días su hermano: mi padre.

Llego a la consulta como puedo y preguntándome cómo iniciar un vínculo en ese estado de dolor.

Entonces lo primero que digo es “entre el día que pedí el turno y “hoy”, murió mi padre”.

La respuesta fue la siguiente: cuénteme por favor por qué pidió el turno… peor que él, yo hice un esfuerzo sobrehumano para contar lo que me pasaba casi 28 días antes y que no era lo que me sucedía al momento de la consulta…

Quedé muy mal después de la sesión dónde él no habló para otra cosa que para darme el horario de la próxima sesión a la que asistí para decirle “concurrí a la cita para insultarlo- Lo insulté y me fui.

Anduve horas como borracha, como drogada sin estarlo… tanteando en mi interior por dónde ir.. y recordé la tarjeta que anunciaba que no estaba muerta… y lo llamé.

Para mi sorpresa él sostenía no haberme visto nunca… no tenía registros de la entrevista con mi pareja y en ningún lugar mi nombre y mi teléfono siendo que me había llamado.

Le recordé la escena en la cuál fue devorado por los hechos… y tampoco recordó.

Pero me quedé… me quedé igual, me dije no importa.. eso ya pasó y ahora yo comienzo desde otro lugar.

Fueron años intensos de trabajo profundo y también con una alegría inesperada: integrarme a un grupo de terapia…

La partida como toda partida estuvo confeccionada de muchos jirones y desgarros… con muchas preguntas… pero yo había emprendido un camino del que no se regresa… cuestionar desde el ser mujer… y él me encaminó con amor en esa dirección… igual tiene algo de una historia trunca por muchas cosas.. la distancia que pone el tiempo me hace edulcorar cosas amargas…

Y vinieron años de un trabajo nuevo, irreverente y fortalecedor, e inicié el camino de enmarcar acciones en el ámbito del derecho y se inscribe una nueva letra para mi pensar… para mi sentir… para mi hacer en el mundo… es una mezcla entre retomar y empezar un camino en el sentido de la vida en términos de derechos…

La vida nunca me fue fácil… tantas cosas acaecían y tantas responsabilidades tenía siendo tan joven que un día en un trabajo, mi jefe viene con un paraguas y me dice: estuve pensando en Usted… ve el obelisco? vaya y con el paraguas abierto dance alrededor como un conjuro contra tantos males… retome algo de los hechiceros indios… y haga un ritual para  ahuyentar el mal…

Y no se trataba de cualquier mal… se trataba del mal que padece una mujer cuando es madre y la vida de su hijo corre peligro y nadie escucha… ni la justicia… ni la madre!

Cuántos caminos puedo contar?

Puedo contar caminos maravillosos que mecen el alma y secan las lágrimas… esos caminos los transito todos los días con mayor o menor cercanía, vivos o muertos, del presente y del pasado.

Hubo un tiempo que no fue hermoso solamente pero no había perdido trabajo y vivienda ni había sido confinada a la calle y no había venido un ángel en forma de locura a salvarme….

Pero a partir de haber caído en el fondo del pozo y haber salido… haber salido plenamente,  conocí otra dimensión de la atención que se puede recibir… una donde pretenden que se coma vidrio…

PORQUE ALGO GENERA UNA PREGUNTA PLAGADA DE LOS MÁS EXTRAÑOS RUIDOS:

¿QUÉ LUGAR LES CABE A ELLOS CUANDO TRABAJAN EN MANICOMIOS?

Si se busca un analista entendiendo por tal una persona con formación como  psicólogo/a con profundo conocimientos de psicoanálisis, culta y respetuosa, sensible y humana por sobre todas las cosas… por haber sufrido innecesarias internaciones psiquiátricas, encuentro que no hay receptividad porque pueden caer en la banalización de la verdadera locura y sostener con liviandad al relatar “que estoy mal, que le hablo a la pared…” y responder “tantas veces habló y no la escucharon, ¿que tiene de malo hablar a la pared?  (Me fui… no volví…)

Si su deseo es suicidarse… “ ¿Puede alguien en sus cabales intervenir con esa frase?

Otros…  pueden argumentar que no atienden personas que puedan descompensarse… tal como reza o rezaba un cartel en el AMEGHINO “NO SE ATIENDEN PSICÓTICOS NI ADICTOS”… 

Memoria! Ay mi memoria” Si pudiera olvidar… una amiga docente con una grave situación se atendía en el Ameghino.  

Cumplidas las rigurosas sesiones durante seis meses fue convocada a ir al consultorio particular de la tratante… y cuando pasados otros seis meses mi amiga le planteaba las serias dificultades económicas que atravesaba con tres hijos a cargo, la tratante le sugirió un aumento en sus honorarios, que lo significara como una inversión en ella. (Se puede leer todas las veces que lo requiera).

Hoy quiero pensar en esos que hacen daño desde el lugar profesional con sus vacuidades, egoísmos y narcisismos, con sus peleas por poderes y hasta con sus deseos morbosos de husmear en el entorno en el que me muevo y sus bizarras interpretaciones… por su incapacidad de humanidad y desprecio por la vida de quien se acerca… confiando y de buena fe si la expresión tiene cabida al pensar iniciar una nueva etapa de análisis…

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HISTORIA GRAVE 1)

Hace unos años, antes de 2009, buscando empleo…  desesperada por estar sin trabajo, envié un mail que una persona, sin mi permiso,  hizo llegar a un reconocido psiquiatra.

 

La respuesta de él me resultó conmovedora: pedía imperiosamente conocer cómo comunicarse conmigo para ofrecer ayuda.

 

Mi respuesta fue cortes y clara: la ayuda que necesitaba era un empleo, si él podía ayudarme para eso con todo gusto le daría mis datos.

 

No hubo respuesta.

 

A fines de 2008, el servicio de Consultorios Externos del Borda sufrió una diáspora.  Quedé sin atención.

 

En julio de 2009 conseguí un empleo: responsable de prensa de Editorial Madres de Plaza de Mayo.

 

Durante esos meses había buscado infructuosamente un terapeuta y un psiquiatra.  Había regresado de Uganda, África en marzo de ese año de la Asamblea  General de WNUSP.

 

Consolidado el sueldo que generaba mi trabajo llamé a ese psiquiatra que había ofrecido una ayuda y le pedí una entrevista.

 

Para mi desazón al conocer mi lugar de trabajo, él me plantea que debo elegir entre el trabajo o el tratamiento.

 

Como si me hubieran dado una trompada quedé en estado de  knock-out por unas dos semanas.  A tal punto que acepté el esquema de tratamiento que propuso, él no me atendería y me trataba con una psicóloga del equipo.

 

Tuve dos entrevistas con la psicóloga.

 

En la primera el tema principal fue cuánto padecía ella el frío y los problemas con la estufa, la salida a un patio o balcón, no recuerdo con claridad, tengo imágenes del lugar imborrables, como imborrable el sentimiento que me embargaba.

 

A la segunda sesión, la psicóloga destina al comienzo, mucho tiempo para  comentarme la excelente calidad de la tela del tapado de la paciente anterior… no recuerdo qué pude decir en esa sesión porque lo único que pensaba era en irme.  Todo se agrava justamente al momento de irme.  Abre la puerta y parada bajo el dintel me pregunta si yo sé porqué el director de la institución estaba peleado con la AMPM.

 

A todo esto, los aranceles eran elevados para mi magro ingreso que me parecía mucho después de la nada misma.

 

No le contesté y me retiré.

 

Al día siguiente, muy angustiada, desde el trabajo llamo a la institución y dejo un mensaje al director, médico psiquiatra. Diciendo lo siguiente:

–          Dr. Usted me ofreció ayuda en una oportunidad y yo acudí por ese gesto suyo a la institución que dirige.  La ayuda se la pido ahora:

  •        páguele las dos sesiones a la licenciada.

Recibí un mensaje grabado donde decía, que eso no se dejaba grabado y que merecía una conversación.

 

Uno de los argumentos que esgrimió para no tratarme por mí pertenecía laboral fue que:

  •        donde hubo fuego, cenizas quedan…

Y me sale el tango por los poros al leer algunas cosas, porque como nadie sé hasta dónde llega el odio, (¿amor?)  Y el daño que pueden hacer en su nombre.

 

Paranoicos absolutos vislumbrando enemigos a diestra y siniestra… psiquiatras y psicólogos, no tienen vergüenza de proponer abandonar un trabajo a cambio de obtener un mal tratamiento y sería igual de malo si fuera el mejor tratamiento.

 

Lo que conocí de ese psiquiatra es su destrato y no es casual  su pertenencia dolida al  lugar de trabajo al que pertenecía yo -(y no tenía pertenencia)-  y pronto renuncié, en mi derecho y libertad.

 

Más sanador que sueños posibles y sueños compartidos, un buen tango que diga la posta y mezclando con el tango a la bersuit,  diciendo:

 

– yo veo al futuro repetir el pasado…

HISTORIA GRAVE 2)

Esta historia no tiene el tiempo suficiente para ser contada porque los protagonistas parece que están vivos… solamente decir que tienen un comportamiento similar al de algunos “analistas” durante el terrorismo de estado… desconocer lo que está sucediendo interviniendo con interpretaciones y propuestas bizarras.

A esta altura, identifico cuando de algunos lugares hay que huir esperando que al que pretende retener le llegue una fuerza contraria -cual toma de judo- y lo eyecte al vacío… 

El vacío que se genera cuando  al querer retener,  se empuja… igual que una jodida madre…

Deseo que toda mi fuerza, que toda mi buena fe, que toda mi confianza se traduzcan en una corriente de fuerza que  me lleve a un lugar de amparo y de ternura… deseo que abarca muchos espacios en estos momentos.

NO escucho cantos de sirenas…

No se puede, de ninguna manera, iniciar una nueva etapa de análisis en los tiempos que corren sin saber que comenzar un vínculo dentro del marco de un análisis con fines terapéuticos es como tirarse a un río del que tenemos que conocer como mínimo,  la menor profundidad y en qué ríos ha nadado el partenaire…

A la mayor  profundidad, si se quiere y se puede, se llega buceando… o dicho de otro modo, cuando se concreta eso que se llama “transferencia”  y la transferencia es amor.

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NO TODO ES OSCURO.

SIEMPRE HAY ALGO DE LUZ Y ESTA VEZ LLEGÓ DE COLOMBIA:

HISTORIA DE VIDA, HISTORIA DE AMOR

¿A QUIÉN CEDISTE TU CHOCOLATE?

Written by Esperanza Ponte, C.A.B.A, Abril 22, 2016

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